Los teléfonos móviles han dejado de ser los hermanos pobres de la informática y empiezan a ser rivales para equipos con más entidad como los netbooks o incluso los portátiles, para tareas como la navegación o la mensajería.
El secreto de este avance cuantitativo y cualitativo en los teléfonos móviles de tipo SmartPhone está en el hardware por un lado, y en el software por otro, y más concretamente en el sistema operativo. En este artículo encontrarás algunos de los modelos más representativos de esta nueva generación de terminales inteligentes, donde el número de sistemas operativos y plataformas de aplicaciones aumenta a un ritmo vertiginoso.
Sin ir más lejos, Android es ya una realidad tangible, WebOS de Palm está comenzando su andadura y Nokia ha inaugurado su particular mercado de aplicaciones hace sólo unas semanas para competir con Apple Store y Android Market. Samsung con Jet pone su grano de arena en el segmento de los terminales semipropietarios, con un sistema operativo limitado en cuanto al número de aplicaciones compatibles, pero que incorpora todo lo necesario para abordar las tareas habituales en movilidad: como el correo, mensajería, posicionamiento u ocio multimedia.
Hacer cosas
En el fondo, lo que se busca es que los usuarios de telefonía móvil "hagan cosas". Jugar, tweetear, conectarse a Facebook, leer el correo, o incluso crear contenidos para blogs o compartir fotos en portales online como Flickr. Además, al fomentar estas actividades se está potenciando al mismo tiempo el uso de conexiones de red de banda ancha móvil.
En realidad no hay nada de perverso tras esta iniciativa: es cierto que las operadoras se aseguran un tráfico de datos regular además de la voz, y los fabricantes de teléfonos consiguen que los usuarios se interesen por terminales de gamas medias y altas, con márgenes más elevados que en los terminales básicos, pero si las actividades que se llevan a cabo en movilidad mejoran la calidad de vida y las relaciones personales, los usuarios también salen ganando a cambio de las tarifas correspondientes, desde luego.
Lo cierto es que para sacar el máximo partido de la nueva generación de terminales inteligentes, es casi imprescindible contratar una tarifa de datos, pero si se usa con tino se amortizará sin problemas.